nasake wa hito no tame narazu
(La misericordia no es para los demás. Proverbio japonés)
1.- La incomodidad de ser.- Camino por la calle del centro un sábado en la noche. La ciudad vuelve a su condición parroquial luego del tempo productivo de la semana laboral. La urbe es abandonada por los transeúntes, pero no está vacía. Los automóviles que rondan le confieren cierta dinámica, aunque francamente es patética. Los carros se convierten en cápsulas que mantienen a sus ocupantes a salvo de las contingencias meteorológicas, de los encuentros fortuitos, de las miradas indeseables, del contacto antiséptico, de la inseguridad que ocasiona el “otro”. En la calle el código popular impera y de manera agresiva excluye a quienes no se insertan en él. Porque en la calle la propiedad privada queda disuelta, y los refugios simbólicos inexistentes. El cuerpo enfrenta su posibilidad y su límite. La calle es una vía no apta para visionarios, a menos que además de visionario, se sea temerario. Pero la calle toma este matiz no porque lo posea per se sino porque son la condiciones sociales, la temporalidad y uno mismo el que le asigna ese significado. Es sábado en la noche. Estoy libre de los horarios y de los sentidos laborales. Sólo respondo a mi propio interés, a mi curiosidad a lo sumo. No poseo misión alguna que me sobrepase, excepto vagar sinsentido. No tengo legitimación alguna, mi paso es un paso sin dirección, sin orden. Por lo mismo, es un paso tímido que avanza en ninguna dirección. En realidad soy un peregrino, porque he de volver, pero decido perderme en la incertidumbre del ordenamiento abandonado. La soledad se vuelve un asunto palpitante. En esta soledad encontrarse con un rostro extraño es incómodo y hasta indeseable, ella y yo nos esquivamos, él y yo nos odiamos, nos desafiamos con nuestra mutua omisión. Soledad o incomodidad en el paseo sin rumbo fijo, sin metas. Sin embargo la mirada advierte detalles que no habían sido percibidos, ¿será la calma?, ¿será la búsqueda de sentido? Es curiosamente análogo…Si un hombre camina a la deriva, la historia carece de meta, se destruye la idea de progreso, el conocimiento pierde su certeza, su alo de perfección, de modernidad, de validez por sobre todo tiempo pasado y sólo tiene valor aquello que normalmente no lo tiene. El sujeto enajenado no es un mero espectador, es un actor que simple y llanamente especta la vida que no le pertenece. Sin una orden que cumplir, se produce el descalabro del sentido, sin un rol que nos identifique y nos asigne un lugar en la sociedad, la relación con el otro, una relación que va más allá de los intereses del sistema, es escandalosamente insoportable. Pero en la soledad percibimos esa posibilidad de encuentro, con terror y con ansias, percibimos la vida que tiene ese otro y su inmensa posibilidad, percibimos nuestro ser y nuestra vida. Pero en condiciones de enajenación la vida no es un proyecto a realizarse de manera libre, es tan solo una parte de un mega-proyecto que nadie dirige. El sujeto es devastado por la cosa, la subjetividad, la creatividad son rezagos de locura, la opinión propia un error, una disfuncionalidad.
2.- La lógica del engaño.- Es hermoso vivir en una sociedad que no reprime, que premia la buena conducta y reconoce a los que tienen éxito. Donde cualquier puede hacer de su destino una obra de arte, y los que no pueden, porque no tienen posibilidades, o por alguna otra razón, pues seguramente se lo merecen, quizá sean vagos que no les interesa progresar y no sienten autoestima por ellos mismos, quizá sea un castigo de dios por alguna mala acción en alguna otra vida. Pero, en fin, es hermoso este mundo, adornado con inmensos centros comerciales donde encontrarse con los amigos y disfrutar de la vida, donde el aburrimiento no existe. Es increíble que podamos comprar cosas que antes estaban reservadas para unos cuantos. La tecnología de nuestro mundo es la mejor, tenemos las mejores pantallas de televisión high resolution con sonido dolby pro logic envolvente…ah! Que delicia. Que hermoso poder transitar en la comodidad y seguridad de nuestro vehículo, que además es súper útil. Hay un vehículo para cada personalidad, para los rancheros, una ford, para las chicas, un chevrolet, para los padres de familia un Volvo. Ojalá mi abuela hubiera vivido en esta época, la mejor de la humanidad. Además las ciudades poco a poco se van civilizando, se van tecnificando, haciendo menos dura la caminata, menos insoportable el uso del cuerpo. Y hablando de cuerpo, ahora podemos ser bellos, podemos operar nuestro defectos, al fin y al cabo no tenemos la culpa de haber nacido feos, pero depende de nosotros ser bellos y poder expresar mejor la belleza interna que llevamos dentro, o sea, podemos ser tan bellos como nuestro corazón nos diga. Y que pesados esos tiempo donde la única música que existía era la música clásica, ahora está claro que arte puede hacerlo cualquiera, nuestra cultura es la más incluyente. El desarrollo es tecnología y punto. Los filósofos y toda clase de intelectuales, parece no comprender esta fundamental cuestión. No se pueden pasar la vida haciendo discursos ridículos y enredados en contra del desarrollo mientras se sigue usufructuando de la tecnología. ¿Quiénes son los inmorales? Por eso recomendamos que se aliñen con la teoría de “El fin de la historia”, en todo caso, es una teoría más consistente y con cierta coherencia. A quíén le interesa el estado, ¡por favor!, debe ser un asunto de algún izquierdoso trasnochado, por lo menos si entendieran las nuevas condiciones del mundo actual, dejarían de recitar el dogma estatista-comunistoide. Estamos de acuerdo en que la uniformidad es un ultraje contra la naturaleza humana, contra la biología en sentido estricto, por eso hay que optar por ser distintos, comenzando con la ropa que usamos, con las amistades que tenemos, todo es un signo de diferencia. Cada cual es responsable de su propia vida, ¿por qué alarmarse? La vida es una lucha, pero la tecnología y la racionalidad han logrado sacar al hombre de la barbarie, aunque en algunos lugares todavía son medio bárbaros. Es natural, además que haya líderes, no todos pueden serlo, se requiere de ciertas cualidades innatas, un abolengo. Sin embargo, no hay por qué deprimirse, el secreto de la felicidad está en amar lo que uno hace. Hay que descartar todo lo que no es rentable, la vida es demasiado corta para vivir sufriendo y en la abstinencia. Qué importa que seamos una suma de sugestiones mediáticas, pero lo terrible es encontrarse con la masa, ¡qué asco! No pudieron encontrar palabra peor para referirse a la basura. El pueblo es la basura de la política, basta repetir, suprimir y exacerbar los mensajes para que todos aplaudan. Esa gente seguirá en la masa. Solo sobresale el que tiene las capacidades ideales, el eficiente, el buen empleado, el que no cuestiona. Por eso mejor negamos la realidad, y vuelvo a decirlo, la tecnología es una bendición. Te conectas y listo. La virtualidad te ofrece el poder ¿ilusorio? ¿y qué es la democracia? No hemos convenido en ciertas convenciones y sin embargo las aceptamos…¿existe alguna otra prueba de que la estructura rizomática si es factible? Quien quiere negar el mundo, quizá los desadaptados, los artistas, aunque hay artistas muy exitosos, que lo animan y lo alientan y creen que este es el mundo de la libertad. En fin, somos mayores de edad, no tenemos por qué rendir cuentas a nadie de lo que hacemos, es nuestra era y el mundo está en nuestras manos. ¿Y qué si somos ignorantes? La división capitalista del trabajo hace que otros sepan, y yo no tenga que estar preocupándome de ello. Es cómo escribir en la computadora, la propia máquina corrige los errores ortográficos. NO me importa como funciona la máquina, sólo se que me sirve. Ese ya es un debate superado. En fin, los textos son inútiles a menos que contengan alguna imagen impactante, aunque será difícil impactarnos. Disfrutamos con películas como SAW que ya lleva como la 5ta parte y lo más increíble es que es una película realizada con escaso presupuesto. ¿Si eso no es ser creativo, entonces qué lo es?
3.- Colisión de racionalidades.- Las preocupaciones por establecer un nuevo sistema reformador del capitalismo, de sus promesas incumplidas, de sus productos negativos, de sus contradicciones evidentes, han ahondado hasta descubrir que el eje mismo del malestar civilizatorio no se encuentra solamente en la forma de las relaciones de producción, sino entre las matrices filosóficas y culturales de la propia modernidad. Sin embargo, la ampliación de la crítica hacia los presupuestos epocales y las codificaciones culturales de la modernidad, no implicó necesariamente una superación de los modelos de organización social de inspiración iluminista hacia otros tipos de comprensión de la vida colectiva. Al contrario, significó el estancamiento en el nihilismo y la imposibilidad de (re)construir nuevas alternativas de interpretación fuera de las dictadas por la eficiencia de sus formas tecnológicas y al mismo tiempo, por la decadencia de sus instituciones políticas. La postmodernidad es un período epocal que se caracteriza por la creciente autonomía de los mecanismos de organización colectiva en base a resultados industriales y por el descrédito de la intervención humana, errónea, ineficiente, y sobre todo imprecisa en sus conceptualizaciones sobre el mundo, sobre la cultura y, en una palabra, sobre la vida. La complejidad del fenómeno humano parece resistirse a abandonar el diletantismo subjetivista que mal que bien, asigna cierta autonomía mental a los individuos y a las comunidades específicas, y por otro lado no está dispuesta a abandonar los privilegios y logros que ha podido construir gracias a la ciencia y la tecnología, a la razón instrumental, sin sospechar siquiera que las condiciones que permiten el rápido desarrollo en lo tecnológico, al mismo tiempo limitan y restringen las capacidades creativas de organización y de vida. Nos dicen que nunca como en nuestro tiempo hubo tal capacidad de comunicación entre las diversas culturas, nunca un sistema más democrática, nunca un acceso potencial a tantos beneficios ni a tantos instrumentos sedantes o excitantes de la imaginación. Pero al mismo tiempo, nunca hubo tal cantidad de desencanto y miseria, nunca un proceso de cosificación y desprendimiento de la vida más hostil, nunca una anomia tan brutal, nunca una apatía tan senil. En este contexto, la toma de conciencia es una toma vacía y exánime que se conforma con el rechazo dogmático a la razón totalitaria en la instauración de múltiples racionalidades que responden a la realidad industrial.
4.- Legitimación o quebrantamiento.- La ciencia demostró ser más eficiente para representar la realidad. El arte sufre una crisis de la representación que le obliga a (re) pensarse como acción humana. El hombre no es sólo una máquina que puede representar la realidad, él mismo es parte de esa realidad que al mismo tiempo de percibirla la transforma. Como sea, el efecto masificador de las reproducciones industriales caló hondamente en los productos de la actividad artística. La sublimidad que se lograba a través de la obra de arte, su originalidad y su unicidad, su perfección, quedó seriamente cuestionada por la superación técnica. Al fin y al cabo la perfección es un valor que sostenía y aún sostiene (a) la modernidad. Por ello seguramente Lyotard diría que todo arte moderno es en realidad postmoderno, es decir que tiende “la superación de algo” como principio. Lo sublime, lo excelente, lo admirable quedó intacto en este juego, pero omitido del espectro moderno industrial de su rueda ensimismante, que conllevó a pensarlo únicamente en la abstracción de los conceptos y en la renuncia de la realidad. Pero ¿no significaba esto precisamente el triunfo de la razón moderna, la eliminación de los contenidos a la pura formalidad, no existe aquí una paradoja? La razón articula toda una percepción de lo real de manera instrumental, es decir, destacando lo positivo, lo exitoso, lo útil. Esta razón construida desde el iluminismo se consolida como la vía legítima y consistente para vencer las creencias oscurantistas, pero a costa de elaborar una visión de la realidad absolutamente funcional al poder, a su verdad. La razón se objetiva en los símbolos que proveen de sentido al mundo, que posibilitan su pensamiento y son la única fuente de acceso a la verdad.
La búsqueda del hombre perdido entre las máquinas, entre los sueños o las pesadillas de la razón, sin un centro, sin un discurso que le legitime, produjo la parálisis y el tanteo nihilista del sentido, incluso en el absurdo. Al fin de cuentas, ¿no sería lo absurdo un subproducto de la razón técnica y de la dominación. Mientras la fiebre de los estados imperialistas, su absolutismo, llevó a cerrar la vía de la reflexión sobre nuevas formas de expresión, el nomadismo artístico, la experimentación, por ser peligrosos para la lógica totalitaria de la razón. La regulación ideal, estatal, laboral, familiar, política y moral fueron efectos de una racionalidad ensimismada, uno de cuyos resultados más palpables fue el holocausto nazi. De otro lado la “experimentación” del arte, o mejor dicho, la condena moderna a su reinvención y superación permanente, resultó absolutamente funcional a la lógica transnacional del mercado capitalista global, donde las inquietudes filosóficas fueron reemplazadas por el consumismo extremo y por la reificación total del mundo. Los productos de la búsqueda individual de expresión, la búsqueda de la humanización en términos distintos que los marcados por la industria, terminaron volviéndose objeto de consumo, funcionarizándose a los intereses del poder y eliminando la posibilidad crítica y autónoma de comprender el mundo.
La postmodernidad inaugura una obstrucción -de dimensiones globales- para poder salir de su propio universo simbólico. Los metarrelatos y las meganarrativas son relativizadas y así como la idea de verdad. El móvil que legitima la vida colectiva es precisamente la ausencia volitiva, la pérdida del sentido más allá de los sentidos del mercado. ¿Quién piensa en la libertad, cuando puedes ir al cine a ver “Quantum of solace”? ¿Quién piensa en el amor cuando se puede ser un onanista con videos pornográficos? o ¿Quien aspira el conocimiento cuando lo que importa es hacer dinero, o ser famoso? ¿A quien diablos le interesa la revolución si ya no está de moda? El purismo ecléctico que lo mezcla todo hace omisión de los fundamentos. Lo estético se modela por un código que nada tiene que ver con explicaciones exegéticas, sino con el contexto que descontextualiza los significados para convertirlos en signos de consumo, distribuidos de manera masiva, excelente y absolutamente democrática.
¿Qué sentido tiene la esperanza? ¿Qué sentido tiene la utopía? ¿Qué sentido tiene la razón? ¿Para qué el arte? Son preguntas absolutamente lógicas pero absolutamente decadentes. La muerte de los metarrelatos, la muerte de los dioses parafraseando a Nietszche no debe entristecernos. La angustia existencialista se explica ante el hoyo negro que dejó la imagen y el peso del centro que articulaba la explicación de la vida, pero, siendo un poco cínicos, podríamos decir que la vida continúa a pesar del sentido (y del sinsentido). No es una afirmación postmoderna, es la simple constatación de que el centro no se encuentra en las estructuras, sino en la contingencia del devenir vital. La postmodernidad contiene en sí misma las condiciones de su superación.
miércoles, 4 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Escrituralidad, cultura y poder

No estoy seguro de por qué llegamos a la preponderancia del lenguaje escrito sobre el lenguaje oral, pero quisiera comenzar este análisis haciéndome la pregunta de ¿por qué la crítica denuncia que el lenguaje oral ha sufrido una exclusión de los ámbitos de reflexión y por lo tanto se ha invisibilizado su riqueza y posibilidad; recurriendo al lenguaje escrito para tal efecto? Ong, el autor de Oralidad y Escritura al constatar el peso del lenguaje oral frente a los resultados técnicos de la época informática, en donde uno de sus efectos es precisamente aquello que denomina como “segunda oralidad”, tiene que usar el texto para mostrar sus conocimientos. Cuando dice –por ejemplo- que en la actualidad una imagen vale por mil palabras, pero esto, no obstante, tiene que ser dicho, o sea que el sentido tal afirmación se remite a un contexto muy específico aunque la oralidad subyace permanentemente, yo me pregunto, haciendo una especie de meta análisis, si el autor sospechó la posibilidad de que su afirmación al ser una afirmación escrita en un texto, no estuviese de por sí rompiendo sus propias tesis al dar legitimidad fáctica al lenguaje textual (escrito), es decir, a aquello que por otro lado trata de desmontar. De hecho, al momento que escribo este ensayo utilizo el lenguaje escrito, pero no se trata de una falla gramatical. “Escribo utilizando el lenguaje escrito”, es (decir) escribir tratando de acoplarme a las reglas de un lenguaje técnico que va más allá de la gramática, se trata de un lenguaje que no se utiliza en la cotidianidad probablemente por la complejidad de su articulación e implementación. La articulación, para mi ejemplo, parte de la necesidad lógica de articulación. De entrada imagino un sujeto que leerá el texto. Por ello necesito emplear una línea argumentativa clara. Para ello a su vez necesito el manejo silogístico del lenguaje, es decir una secuencia de ideas que tienen sentido desde determinado punto de vista, probablemente fraccionado, pero riguroso en la composición normativa y en la exposición de ideas. Entonces compongo el monólogo, que además, de acuerdo a su posición o calidad puede tener cierto valor teórico, pero nunca, un valor vital.
La preponderancia del lenguaje escrito se da probablemente por muchos mecanismos de imposición, pero el lenguaje escrito antes que ser una variante del proceso comunicativo de la humanidad, de su desarrollo, es un verdadero tipo de matriz cultural que tiene su concretización con el nacimiento de la imprenta y la posibilidad de producir libros de manera masiva, pero cuyo origen se remonta a los griegos, aunque para ser francos, la escritura (y por ende el grafolecto) es mucho más antigua en los pueblos asiáticos. No obstante la matriz epistémica que inaugura el lenguaje escrito es lo que nos interesa en este caso, porque posibilita el recogimiento de los procesos de conocimiento de manera acumulativa y con ello también la ficción de la objetividad y un tipo particular de cultura “externa” e independiente de la movilidad cotidiana, el saber, dirá Ong. Este tipo de saber en cuanto a sus funciones técnicas definitivamente implica un avance en las culturas de matriz occidental, sobre todo porque posibilita el avance o la profundización de una línea de conocimiento. Sin embargo sólo desde el siglo XVIII, esta función técnica del lenguaje escrito es aceptada en occidente. Antes, o hasta el surgimiento de la física moderna, (que cambiaría los paradigmas de hacer conocimiento hasta ese punto), los libros servían en su mayoría (salvo muy excepcionales casos) para la especulación metafísica o para la legitimación del poder. La historia del colonialismo irracional de Europa es patente. Se cuenta que al Inca Atahualpa se le ahorca porque no besa la Biblia, porque desprecia la palabra escrita de dios, y con ello toda la cultura europea. La escrituralidad de la Europa cristiana sirve en términos concretos para mantener la jerarquía, y no solamente de fronteras afuera, sino dentro de sus mismas sociedades. Sólo desde el nacimiento de los estados modernos y su lógica burocrática se hace necesaria la divulgación de la escritura, con el advenimiento del capitalismo y las revoluciones científicas, la urbanización a gran escala, etc, etc, se va a la escritura como elemento de ciudadanía y, la minoría de las veces, como instrumento crítico efectivo del poder.

Un viraje hacia “otro” lenguaje
Algunos puntos de la tesis de Ong frente al conocimiento superficial de nuestra matriz andina, parece no concordar y refutar sus puntos de vista. Es por ello que quisiera hacer un breve repaso de estos puntos con la esperanza de ampliarlos en el futuro. Ong dice que la escrituralidad puede haber potenciado el lenguaje oral y está claro que no se puede prescindir de la oralidad en la utilización del grafolecto. Si tenía en mente dar relevancia a los procesos culturales “populares”, parece que cumple su objetivo. El viraje epistémico tiende a ubicar la mirada dura y crítica de lo popular con mayor indulgencia hasta comprenderlo como un punto por explorar en la lógica escritural, científica-técnica de las Ciencias Humanas. Pero, ¿es cierto que las culturas orales son primarias?. Ong parece darlo por sentado. Las palabras, sin escrituralidad no tienen una presencia visual, dice. Las palabras son sonidos y por ello son evanescentes, o en otros términos, con ellas simplemente no es posible la memoria, fuera de las alegorías y los mitos. A propósito, de que parece sentir cierto respeto por la sacralizad con la que los pueblos primitivos se refieren al sonido, diremos que en Kichwa, cuya escrituralidad data del siglo XX (al menos en el grafolecto europeo) palabra se designa como Rimay que a su vez puede significar “lo dicho”, pues proviene del verbo rimana que significa hablar. Sonido se dice huacana utilizado para cualquier tipo de sonido, desde el murmullo de los rios o el bramido del cielo o la tierra e incluso para designar el llanto. Todo lo que suena probablemente en esta cosmovisión se remitía a la vida de una manera un tanto trágica, pero en definitiva, se remitía a los “sucesos”.

En fin, es cierto además que una cultura oral no dispone de textos, pero para ello están los refranes o fórmulas, pero eso no necesariamente implica que no se puede desarrollar un pensamiento complejo, al menos en la cultura de matriz andina. Yuyana designa el acto de pensar, pero al mismo tiempo el acto de recordar. En esta cosmovisión, recordad no es una forma de pensamiento, es el pensamiento mismo, cosa que concuerda con los planteamientos de Ong. Pero de ahí a decir que con la oralidad simplemente no es posible el pensamiento analítico es caer en un reduccionismo. En las culturas andinas, que no desarrollaron la escrituralidad tal y como se comprende en occidente, no necesariamente tienen un pensamiento carente de abstracción. La misma presencia de los números que son un fenómeno absolutamente abstracto, (shuk, ishkay, kimsa. Chusku. Pizca, Sukta, Canchis, pusak iskum o illak para designar al cero) nos indica que tenían un pensamiento con posibilidades de abstracción. Pero esto es un ejemplo minúsculo. La geometría y con ella la astronomía que se desarrolló en Los Andes, por mucho superior a la de varios pueblos –incluido el indoeuropeo que creía que la tierra era plana hasta el siglo XV- es objeto de serio estudio por parte de la física moderna que en sus últimas teorizaciones sobre la complejidad llega a comprender la fractalidad, noción que por los estudios realizados ya se manejaba en la compleja astronomía andina. Y eso sin oponerse a la utilización de los conceptos abstractos vinculados con la cotidianidad. Por ejemplo, en kichwa círculo se dice muyuy, pero en realidad significa la acción de dar la vuelta, de rodear, lo que por un lado vincula la acción cotidiana con una abstracción notable. Clásico es el ejemplo del cuadrado, de las cuatro partes del mundo inca, el tahuantinsuyu y ni se diga de conceptos como el de Chakana que en el pensamiento andino totalizante, adquiere una complejidad asombrosa.
En lo personal pienso que el estudio del lenguaje y la cultura desde la otredad puede conducirnos a redescubrir matrices culturales de riquezas profundas que contribuyan al cambio del paradigma absolutista y entorpecedor al que ahora nos vemos sometidos con la mundialización de una cultura hegemónica que lejos de responder a los intereses de la vida, se opone a ellos.
lunes, 26 de enero de 2009
hablo sin tiempo, extrovertido
etcétera, etcétera, represión
y sentido
el ruido y el texto dicen que dios
y el arte convergen
en el deseo
funciona tu cuerpo dicotómico
tu mirada húmeda y tu culo
desafiante
como un carnaval vital
de dimensiones fantásticas
juveniles y eternas
niña de luto encantado y
debajo solo la piel
celebración y alegría en las cenizas
de la resurrección
son los elementos de la gracia
y tu imagen vuelve como vuelven
las distancias
como vuelven las utopías salvajes
en el inconsciente de las plazas
el orden divino se rompe
con tus senos en punta, con tu risa
traviesa,
con tu profundidad
pero algo de trivial has de tener
por ejemplo, tu niñez,
tu pobreza,
o tu virginidad…
etcétera, etcétera, represión
y sentido
el ruido y el texto dicen que dios
y el arte convergen
en el deseo
funciona tu cuerpo dicotómico
tu mirada húmeda y tu culo
desafiante
como un carnaval vital
de dimensiones fantásticas
juveniles y eternas
niña de luto encantado y
debajo solo la piel
celebración y alegría en las cenizas
de la resurrección
son los elementos de la gracia
y tu imagen vuelve como vuelven
las distancias
como vuelven las utopías salvajes
en el inconsciente de las plazas
el orden divino se rompe
con tus senos en punta, con tu risa
traviesa,
con tu profundidad
pero algo de trivial has de tener
por ejemplo, tu niñez,
tu pobreza,
o tu virginidad…
Con este poema participo en el primer Concurso de Poesía de Heptagrama
lunes, 15 de diciembre de 2008
EL MITO DE LA DEMOCRACIA

Consideraciones previas sobre el mito
El mito es un nivel de explicación de la realidad, pero al mismo tiempo es una configuración del mundo de acuerdo a las relaciones de poder que le subyacen. Al interpretar el mundo o parte vital de este, el mito adquiere un carácter absoluto en cuanto que para su aparecimiento necesita convertirse en una ‘verdad’ absoluta e indiscutible. El mito social es irrefutable tanto por su condición de ‘conocimiento’ indemostrable, como por las condiciones políticas de su aparecimiento. Y esto porque (la razón) del mito no indaga sobre su propio origen, no detiene su mirada sobre sus fundamentos, porque existe el riesgo del absurdo o el sinsentido. Análisis críticos sobre la racionalidad de la razón demostraron que la razón parte del mito y lo argumenta no para reforzarlo, pues ya es absoluto, sino para proyectarlo al futuro, para sostenerlo en el tiempo histórico, en el devenir. El carácter metafórico del mito no reflejan inconsistencia sino que la metáfora es una especial forma de transmitir ciertos mecanismos de vida colectiva, adoptados en algún momento de la historia, como una suerte de herencia psicosocial.
El mito y la razón política
Desde la ilustración europea, el reencuentro con las teorías aristotélicas, la práctica de la investigación inductiva y el cultivo de la lógica contribuyeron de manera definitiva a cambiar el paradigma de desarrollo cultural, ligado al dogmatismo católico en la edad media, al del racionalismo científico que posteriormente se expandiría por el mundo entero. El despertar de la razón erigió como puntal de cambio social la posibilidad de que el hombre reflexione sobre asuntos vedados para la razón teológica, su cotidianidad, su condición social y su estructura política. Se trataba de una inflexión en el pensamiento humano que proponía al hombre mismo como el centro de la cultura y del pensamiento, luego de haber permanecido al margen de las cuestiones mundanas a causa del sueño idealista y los dogmas de la iglesia. A pesar de que tales figuraciones conservaban alguna incidencia, un nuevo espíritu nacía en Europa, el espíritu de la libertad y de la confianza en el propio pensamiento, lo que Kant llamó como la salida del hombre de su minoría de edad (kant: 1).
Sin embargo, poco después del valiosísimo impulso que tuvieran las ciencias y las artes se comenzarían a sentir una serie de ambigüedades, -por llamarlas de algún modo-, sobre todo en terrenos teóricos y culturales cuyo cambio implicaba transformaciones en la estructura administrativa de las sociedades. Incluso, la misma filosofía entra en un estado de crisis hasta que se ‘resolvieron’ los enigmas de su propia posibilidad, de su sentido histórico y de sus alcances prácticos. Problemas como el epistemológico sólo podrían ser resueltos con la genial síntesis kantiana de la ‘Estética Trascendental’, o problemas históricos con la ‘Dialéctica’ de Hegel.
Los problemas políticos que arrojaron sobre la sociedad las teorizaciones racionales de la propia razón y del mundo, contrastaron directamente con ordenamientos que se resistían a perder los privilegios que una estructura jerárquica heredada de las prácticas administrativas del medio evo e incluso del tiempo antiguo, que consideraban natural el hecho de los privilegios para unos pocos. La interpretación general de la ilustración dice que la razón vino a reemplazar al dogma, pero de hecho no lo hizo de manera total. En ocasiones, se dotó de amplia argumentación teórica y de un ropaje racionalista a elementos sociales sostenidos por la irracionalidad del poder y la jerarquía, la costumbre y la impotencia.
Si bien la ilustración decretó la mayoría de edad de los hombres, no decretó su plena realización ni la liberación de la tutela del poder. Una mínima secuencia histórica nos demostrará como las formas de control, a pesar de la razón, no desaparecieron, sino que se transformaron. Las monarquías se instauraron por el pueblo para frentear el poder de la aristocracia imperial, la burguesía instauró el estado para frentear el poder de la nobleza, según el marxismo, el proletariado habrá de instaurar la dictadura del proletariado para frentear el poder de la burguesía, etc.
Pero el caso de la instauración del estado burgués y la idea de la democracia es paradigmático, porque contiene la fórmula por excelencia del mito moderno, es decir esta figuración que explica y organiza la realidad con los ropajes de la racionalidad sin ser necesariamente racional. Observemos por ejemplo, cómo desde J.J Rousseau la legitimidad del estado radica en su soberanía, que a su vez radica en el ejercicio de la voluntad general del pueblo, que decide en beneficio de todos. Sin embargo, esta conceptualización no resiste el más sencillo análisis. ¿Qué es el ejercicio de la voluntad general?, ¿cómo se ejerce?, ¿el voto es suficiente razón para creer en el ejercicio de la democracia?, ¿quién tiene la facultad de decisión efectiva en asuntos de bienestar general, el pueblo?, ¿qué es el pueblo?, ¿por qué el modelo del Estado es el único modelo de administración política válido?, ¿la sociedad nace del contrato social o el contrato nace de la sociedad?, etc.
El mito del sufragio
Los votos válidos no llegaban al veinticinco por ciento, distribuidos entre el partido de la derecha, trece por ciento, partido del medio, nueve por ciento, y partido de la izquierda, dos y medio por ciento. Poquísimos los votos nulos, poquísimas las abstenciones. Todos los otros, más del setenta por ciento de la totalidad, estaban en blanco.
José Saramago
¿Qué pasaría si ‘el pueblo’ un buen día decide espontáneamente no jugar el juego de la democracia. ¿Qué pasaría si la inteligencia del pueblo hiciera que el sistema de elecciones cayera dentro de la trampa lógica de su propia estructura, al votar en blanco? Quizá sobrevendría la incertidumbre, pero más allá de ello se despojaría al mito de la democracia de su coartada racionalista y de su opresión sistemática. Naturalmente no faltarían aquellos que, como en la edad media, quisieran quemar a los que dijesen que la estructura y la sabiduría oficial es falsa, esos nuevos herejes serían -con razón- catalogados de revolucionarios, de anarquistas, de locos. Pero, cada vez está más claro que el ejercicio, peor aún, que “el derecho al voto”, es uno de los mecanismos más hostiles para el desarrollo efectivo de la justicia, la igualdad y la libertad, en el desarrollo de la participación activa de los individuos dentro de la sociedad. Caída la democracia representativa, caería el mito de la democracia, o sea el ejercicio del poder por parte de unos pocos que dan vida a la ficción burocrática bajo la convención dogmática de un poder supremo que posibilita la existencia de la vida colectiva, pero que en realidad la mantienen “secuestrada por el poder económico” (Saramago, 3) .
Hace poco, en Ecuador se vivió el proceso del referéndum aprobatorio de la nueva constitución. La nueva constitución garantizaría el mejor acceso de la población, sobre todo de los más necesitados, a los beneficios del poder y del Estado, contribuyendo a la igualdad económica, a la libertad de expresión, al cumplimiento de los derechos colectivos y los derechos de la tierra. El referéndum se dio, a pesar de que el proceso mismo de constitución del magno documento, supuesto fundamento de la democracia, fue anulado por las presiones presidenciales bajo el argumento de la premura y necesidad de su redacción. Así se obviaron una serie de peticiones que ‘legítimamente’ el ‘pueblo’ desde diferentes lugares, hizo llegar a la Asamblea Nacional Constituyente ‘de plenos poderes’. Los propios asambleístas, una vez concretado el documento, aseveraban que no había resultado la constitución que el pueblo había soñado pero que en todo caso se trataba de una buena constitución .
La mistificación de la Cultura

El bienestar y la libertad de todos, la abolición de la tiranía y de la esclavitud no se pueden obtener sino cuando los hombres se esfuercen por armonizar sus intereses y se plieguen voluntariamente a las necesidades sociales. (…)Todo depende de la voluntad de los hombres. Busquemos por tanto educarlos para querer la libertad y la justicia para todos, y expulsar de su espíritu el prejuicio de la necesidad del gendarme.
Enrico Malatesta
La sociedad global en general está traspasada por relaciones de poder materializadas en relaciones económicas asimétricas, que se perpetúan a través de la superestructura ideológica o cultural. En este sentido, la cultura más allá de ser un elemento formal del desarrollo de los individuos, más allá de configurase como factor sustantivo en el devenir de los pueblos, también es un factor de dominación en cuanto ha servido para mistificar la verdadera estructura de un sistema (como el burgués) que se asienta en la exclusión y la jerarquía. La cultura se torna expresión simbólica de la dominación.
Por tanto, creemos que el ejercicio de la libertad, en primera instancia debe combatir el factor de perpetuación de los absurdos regímenes que dominan a los pueblos, a través de la revolución cultural, el despertar crítico de los pueblos e individuos frente a los mitos que sostienen el poder. Por ello, erigimos la utopía o el tabú de la revolución, elementos despojados de la cultura oficial y del racionalismo, por ser precisamente hostiles a la permanente reproducción de las estructuras de la dominación, y esto, significando la negación de cualquier fundamentalismo, no significa la supresión de la radicalidad en la búsqueda de la verdad, que por cierto pasa por el encuentro de nuevas sensibilidades y nuevas prioridades individuales y colectivas.
Textos de consulta
Held, Karl y Emilio Muñoz. El Estado democrático: crítica de la soberanía burguesa. Buenos Aires, Editorial Resultate, 1988, 203 págs. Internet: www.gegenstandpunkt.com Acceso: 8 de noviembre de 2008.
Kant, Inmanuel. ¿Qué es la ilustración? Texto de estudio. Movimientos culturales. Universidad de Cuenca. 2008.
Merlino, Saverio y Errico Malatesta. Elecciones y anarquismo “Anarquía ... ¿Contra qué?” Internet: http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/elecciones_y_anarquismo/indice.html Acceso: 10 de Noviembre de 2008.
Nietzsche, Federico. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Internet: www.nietzscheana.com.ar/sobre_verdad_y_mentita_en_sentido_extramoral.htm Acceso: 2 de noviembre de 2008
Ramírez, Mario Teodoro. Ilustración y cultura. Kant y Hegel dos modelos del concepto de cultura en la filosofía moderna. Texto de estudio. Movimientos culturales. Universidad de Cuenca. 2008.
Saramago, José. Ensayo sobre la lucidez. Editorial Alfaguara, 2004.
________. “Conversaciones con Jorge Orlando Melo”, Revista Número Internet. www.ciudadanosenblancodecanarias.com/documentos/JoseSaramago.pdf Acceso: 9 de noviembre de 2008.
martes, 10 de junio de 2008
Suertudos los que no existen

Hace aproximadamente 5 años leía en el Diario El Mercurio la curiosa noticia de que habían atrapado a un extraño grafitero que había sido seguido con algún detenimiento por un cuerpo de inteligencia de la policía. Pero la captura del peligroso grafitero se da de manera casual cuando "ella" fue detenida gracias al esfuerzo de los valerosos guardias ciudadanos que junto a algunos guardias de seguridad, luego de detectar el fresco rayón en los bajos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, procedieron a la captura. Se trataba de una niña de 14 años que había escrito entre otros mensajes “suertudos los que no existen”. La niña fue sacada del centro de detención de menores por su padre que aseguró no saber por qué la niña actuaba de tal manera pero prometió corregir su comportamiento.

Más allá del nihilismo que encierra la frase aludida, me parece interesante analizar la connotación de un mensaje como este dentro de un mundo cercado por anuncios publicitarios que utilizan cualquier referencia, cualquier artimaña, cualquier mecanismo para vender. Ni los códigos la cultura sacramental, ni la más alta expresión estética y mental del pensamiento humano se salva ante tal avasalladora práctica. En los negocios y en la guerra todo se vale, dicta el adagio contemporáneo, y en verdad parece que la sociedad de consumo le ha declarado la guerra a la cultura. No obstante antes de analizar este punto, es necesario aclarar la paradoja que refiere Barbero, que surge de aquella democratización de la cultura popular devenida en cultura de masas que hizo asequible aquella cultura de elite, vedada en otros tiempos para el pueblo. En realidad la cultura de elite fue masificada a pesar de que la masa siempre permaneció ajena a ella, por muchas razones entre la que destaca el hecho de que las masas fueron y son periféricas a la cultura letrada. Lo que en otras palabras quiere decir que la masificación de la cultura no logró su verdadero cometido que fue eliminar la estructura de clases subyacente en la cultura sino que, paradójicamente, esto se reforzó ya que el uso más o menos eficaz de la lectura-por ejemplo- no significó tanto un despertar de la conciencia política de los derechos de las masas sino su plena inserción en el lenguaje del consumo. Es decir, pasó algo similar a lo que ocurrió en el territorio de la política luego de la Revolución Francesa (RF) en donde la lógica de la costumbre mercantil devino en capitalista, que a su vez hacía necesaria la abolición del viejo sistema de dependencia del feudo para generar asalariados que consuman el objeto que producen dentro de la forma especulativa del mercado. La RF no significó tanto la conquista de los derechos conculcados a la humanidad por unos cuantos elitistas sino la plena inserción en un nuevo tipo de explotación. Así mismo, la masificación de la cultura vino a instaurar un nuevo tipo de paradigma cultural de dominación guiado por la industria cultural de la mercancía que destruyó la cultura en un doble sentido: como vulgarización de aquellas cumbres artísticas que a pesar de haberse alcanzado en coyunturas absolutamente antidemocráticas y de servir para el regocijo, son alcances celebrado por la humanidad (Sinfonía inconclusa de Schubert, Hamlet de Shakespare, Don Quijote de Miguel de Cervantes, La filosofía del Tocador de Sade, etc), y como la instauración de un sistema cultural que halla o en la vaciedad utilitaria o de plano en el absurdo, el sentido de cualquier propuesta estética.

Pero la crítica a este sistema cultural no necesariamente deviene en la Academia, -es más es poco probable que devenga en la Academia considerando la cantidad de filtros estructurales en la configuración de un pensamiento libre-, sino en momentos periféricos dentro de espacios prohibidos. La crítica antiglobalizadora de Seatle frente a la reunión del grupo de los 7, El Levantamiento Zapatista en plena vigencia del TLC entre EEUU, México y Canadá, o el rayón en las inmaculadas paredes del centro histórico de Cuenca que impugna la carencia existencial de una sociedad absorbida por la cotidianeidad maquinizada, estandarizada, ordenada, segura, buena que en el fondo encubre la realidad de los inconformes, de los desplazados, de los outsiders, de los pobres, de los marginados, de los detestados, de los jóvenes, es decir de aquellos que encarnan las contradicciones irresueltas del sistema capitalista que utiliza toda la estructura cultura, económica, política para eliminarla, al menos simbólicamente, pero que está ahí como una lacra que nadie quiere ver, que nadie puede soportar y que de tanto fingir neutralidad hemos aceptado la apatía e incluso la servidumbre voluntaria y graciosa que nos malogra el alma al mismo tiempo que nos estupidiza, y dentro de la cual no tenemos otro remedio que callar y aceptar lo que los sabios de la política, los sabios de la economía y los sabios de la cultura nos dicen que hagamos, que pensemos y que sintamos.

La concreción de las propuestas de cambio deben realizarse dentro del tiempo y del espacio, es decir, dentro de la historia y dentro del hábitad, pero los dispositivos del poder instituído impiden la utilización de los espacios como punto donde se mezclan estas dos dimensiones seminales de la cultura y todo lo contrario, hacen de estos espacios símbolos del consumo y de su idea de progreso que naturalmente es excluyente de los más, de la historia propia de la espacialidad urbana cultural de la localidad para comprenderla bajo lógicas extrañas y paradigmas extranjeros que empiezan a determinar la forma y el fondo de los hábitats a nivel global. Así la concreción de las propuestas de cambio se dan pero en su modalidad de propuestas transgresoras y críticas al staus quo, de propuestas totalmente contrarias a la estructura del espectáculo y a la esfera del consumo.

Aunque a juzgar por nuestra real posibilidad de cambio, a veces parece que si son más suertudos los que no existen…
viernes, 23 de mayo de 2008
¡Nos van a traicionar otra vez!

Las izquierdas en nuestro país se caracterizan por su fraccionamiento, esa es una verdad política, -si es que se puede hablar de verdad política-, así como el hecho de que, un principio básico del socialismo es que los aspectos productivos básicos de la economía de una nación, le pertenezcan al estado, el cual, para tener soberanía, debe en primera instancia ser dueño de sus recursos naturales, de su tierra, de lo que hay dentro de su tierra, del agua, del espacio territorial y marítimo y de sus telecomunicaciones.

Pero las izquierdas se unieron al llamado de Correa y su promesa de conformación de la Asamblea Constituyente, cuya principal tarea está fracasando, esto es, la soberanía efectiva sobre los medios de producción nacional. Si no se nacionaliza estos recursos (petróleo, minas, tenencia del agua, las telecomunicaciones, las grandes extensiones biodiversas) la soberanía es un discurso hueco, y no sirve de nada que los jóvenes presenten proyectos de inclusión social, que los sexualmente diversos presenten programas de inclusión social, que los jubilados presenten sus propuestas legales, que los indios presenten sus programas, que las mujeres, que los transportistas, que los informales, que el pueblo en general presente sus demandas, pues el estado simplemente no tendrá recursos para atender estos pedidos.
El Ecuador vive del petróleo, pero el petróleo no es del Ecuador. El Ecuador vive de la minería pero la minería no es del Ecuador, el Ecuador vive de la gente que el mal sistema económico a expulsado del Ecuador y ni los gobernantes ni el pueblo puede impedir que en el Ecuador se siga atentando contra la gente del Ecuador. Cualquier propuesta pasa por la exigencia de la nacionalización, de la negación de la privatización, que son reformas fundamentales para construir el socialismo. Si no se hace esto se traiciona al pueblo que votó por ese cambio, se traiciona verdaderamente al pueblo, más allá de que entre las filas del gobierno se funcione con los mismos políticos de centro y de derecha de siempre, se está atentando nuevamente a la patria que es responsabilidad de todos los traicionados. Por el daño que hacen las ambivalencias, ¡La izquierda debe unirse o desaparecer!
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Asamblea Nacional Constituyente del Ecuador
lunes, 19 de mayo de 2008
A propósito de los cambios propuestos al Escudo Nacional

No cabe duda que lo que pareció un argumento ridículo que se oponía en primera instancia al llamamiento a la consulta popular para la instauración de una Asamblea Constituyente con plenos poderes, incluida la capacidad de modificar los símbolos patrios, se ha convertido en una realidad sumamente polémica que, aunque muchos cataloguen de tema “sin importancia” está claro que refleja las profundas problemáticas en cuanto a la constitución e interpretación de la identidad nacional a la luz de una nueva correlación de fuerzas políticas y dentro de un contexto globalizado.
Tal problemática, efectivamente, está dentro de lo que Arenas define como la “valorización global de las identidades particulares”. Ante la irrupción de las influencias mundiales del capitalismo gracias a la tecnología “sobre todo” de la telecomunicación el mundo asiste a una situación de interconexión global donde Arenas citando a Ortiz, dice que la globalización rompe con los límites nacionales borrando las fronteras entre lo interno y lo externo. No obstante al mismo tiempo que nos homogeneizamos según Fernando Del Val (1993) se ha exacerbado en el mundo la “dinámica autoidentificadora”, que se expresa en el estallido sincronizado de nacionalismos y en la revitalización de algunas etnias. Esto expresa de algún modo la necesidad existencial de los seres humanos de identificarnos y afirmarnos localmente con lo que ha sido nuestro.
Según Nelly Arenas (Globalización e identidad latinoamericana) el concepto de identidad está ligado históricamente a la aparición de los Estados nacionales, disueltos los soportes del Ancien Régime. El nacionalismo se convirtió desde fines del siglo XVIII, en una forma moderna de identidad colectiva, si seguimos las ideas de Habermas. Además cada unidad nacional produjo, con miras a cohesionar con sentido particularista su población, símbolos, culto a próceres, fiestas patrias, etc., al tiempo que se establecían idiomas nacionales en sustitución de los regionales. En esta dinámica se inserta la producción de los estándares del Estado nación, como la bandera, el escudo el himno, referentes que originalmente surgieron de la lógica de las milicias pero que paulatinamente quiso identificar a la población con el proyecto de nación autónomo y soberano, que brindase mejores condiciones a un pueblo con una larga tradición de desigualdad exclusión y maltrato por parte de las fuerzas colonialistas. Las elites de los polos urbanos desarrollados, no obstante, no necesariamente compartían las mismas aspiraciones que el pueblo sino que preveían la dominación de tierras en las que se creía, tenían más derecho que los usurpadores españoles, a pesar de que sus referentes culturales se incrustaban más en la tradición europea que en las propias prácticas y costumbres locales.

De ahí surge, después de una pugna histórica de algunas variables de escudos y banderas, la supuesta convergencia del actual escudo nacional que gracias a la acción de la asamblea, vuelve a entrar en debate. La correlación de fuerzas es singular en la historia del país y por primera vez se puede poner en crisis no solamente desde la academia sino desde la palestra política aquellos símbolos que arbitrariamente fueron impuestos como referentes identitarios del Ecuador. Sin embargo ahora mismo se habla de que luego de más de 100 años, cambiar aquellos referentes podría constituir un atentado contra la idea de nación unitaria, que se atenta contra la identidad enclavada en la memoria colectiva gracias a los sistemas de educación de repetición y represión que enseñan a memorizar con regla en mano y mediante repeticiones, el himno nacional.
Pero por otro lado, tampoco se trata de hacer un escudo más representativo sino de discutir las verdaderas implicaciones de la identidad popular que sobrepasa evidentemente a los referentes de la "nación", la cual se sigue proponiendo como el último bastión mediante el cual las fuerzas de un mercado global irracional homogeneizador y estandarizador podría ser detenidas de alguna manera. Creo que como dice Arenas una de las alternativas, tratadas de manera responsable debiera ser este concepto de otredad, concepto que proyecta, si se quiere cierta diferencia entre las dinámicas societales y los imaginarios nacionales que descansan precisamente en su movimiento y en las posibilidades de repensar el papel de la identidad y la cultura en la organización de sus estructuras político-administrativas.
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Escudo Nacional del Ecuador
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